
Es curioso lo que uno piensa en los colectivos o por lo menos es lo que ami me pasa. Trato de observar sus caras y sus manos y pensar que estarán pensando. Parece loco pero tiene un poco de diversión. Ahí viene un hombre, de unos 30 años maso menos, sus manos están llenas de rayas de birome azul. Se dio cuenta que lo estoy mirando y ahora mira para el otro lado, su cara está cansada y dice algo como… No hay oportunidad para los inexpertos, hay explotación y uno tiene que someterse. Te matas toda tu vida, tus mejores años son recordados por el café y el blister de Cafiaspirina que tomabas a la madrugada para continuar. Trabajas de sol a sol. ¿Y tu vida donde esta?.Solo salís para llegar a los mismos lugares y tu único contacto con el mundo real son 138 pasos después que bajas del colectivo. Tus ojeras ya no las tapa ni el maquillaje y tu risa luce algo cansada pero seguís. Hay que pagar el televisor que ni siquiera mirás. Oís la puerta, es tu jefe. Ese que te apreta la mano al saludar y te pregunta “¿Cómo estas?, pero no podes dejar de chuparle las medias por que el te da ese papel que es tu razón de vivir y de ser alguien y si sos alguien… “alguien mas”.Ansias volver a tu casa, esperando a tu almohada. Pero falta mucho y el Bondi está lleno, alcanzas a ver un poco de la ventana y ves una plaza se vienen recuerdos de la infancia. Hasta que llegas, tu suspiro es tu único desahogo, mañana temprano a reponer fuerzas que hay que llegar a fin de mes.




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